Una de las maravillas de la Internet es la posibilidad de obtener sin costo valiosas herramientas de trabajo para la productividad intelectual. Algunas en el marco de las comunidades libres de Internet, los licenciamientos públicos y los enfoques del Open Data; otras simplemente como obsequios de empresas que mediante la estrategia de distribución gratuita de software con funciones básicas tratan de sumar compradores para sus productos más completos.  De un modo u otro, los beneficiados somos los usuarios.

El software gratuito en Internet es numeroso y variado, lo que dificulta una búsqueda rápida del mismo y una elección acertada. Además, en torno a este tipo de aplicaciones se han creado grandes mitos sobre el peligro que podrían representar por contener virus, troyanos o spyware, o simplemento por incompatibilidades con nuestros sistemas operativos. Nada más lejos de la realidad, pues en general se trata de programas de alto desempeño, con funciones profesionales y con muy buenos rangos de seguridad en su uso. El meollo de la buena elección está en conocer un poco sobre ellos con anticipación y, sobre todo, tener la clara conciencia de las necesidades que queremos satisfacer cuando optamos por alguno.


La Gestión del Conocimiento es uno de los terrenos profesionales donde ha penetrado con mayor fuerza el software libre. Los Content Manager System (CMS), los Customer Relationship Management (CRM), las aplicaciones de Enterprise resource planning (ERP), los Learning Manager System (LMS) y otros sistemas de organización del trabajo y la información son los ejemplos más vistosos de toda la generación de aplicaciones concebidas para ese ámbito. Abarcando desde la organización documentalista hasta los procesos del desarrollo organizacional, estos programas han venido a proveer al usuario común con posibilidades que hace no más de un lustro estaban sólo al alcance de los grandes corporativos. Han contribuido incluso al surgimiento de lo que ya se conoce como “trabajador del conocimiento”.

Detrás de esos fantásticos y vistosos desarrollos (por ejemplo Moodle para la educacion en línea; Joomla para la gestión de contenidos; Sugar CRM para la gestión de procesos de la empresa y con los clientes; eGroupware para la organización del teletrabajo) hay muchos otros productos de software que desempeñan importantes funciones en el amplio universo de los procesos del conocimiento, individual u organizacional.


Siguiendo en el tema del enfoque de la alternatividad en la comunicacion, concluiremos hablando un poco sobre el "desarrollo de medios", una actividad que Internet nos facilita enormemente en su estado actual, cuando aún tenemos a nuestro alcance código libre y servicios gratuitos. En la Web —el rostro más amable de la Internet— podemos construir canales de radio, de video y de TV en "streaming"; podemos crear revistas, periódicos, completas editoriales y hasta complejas organizaciones de comunicación. Y todo con mínimos recursos.

Sólo que no debemos olvidar el principio fundamental, ya señalado por Máximo Simpson, incluido en la tercera entrega de esta serie:

“El meollo de la alternatividad no está tanto en el carácter físico del medio sino en su capacidad para emitir con posibilidades de retroalimentación un mensaje de interés colectivo y que contribuye al bien social. El contenido es la piedara de toque de la alternatividad. Sin discurso alternativo no hay medio alternativo, que en cuanto a la elección de temas, su clasificación y su tratamiento debe ser abierto y antiautoritario”


Hablando de comunicación en la sociedad civil, no puede dejar de mencionarse la importancia del enfoque en la aplicación de las estrategias y la elección de los instrumentos. En ese sentido, en beneficio del bien comunitario y en pro de una socialización de la información, debería reiterarse constantemente el ejercicio de una comunicación “alternativa”, tanto por sus contenidos como por sus instrumentos.

Sobre alternatividad, las comunidades libres de Internet nos dan importantes lecciones: el movimiento del software libre, que reúne a cientos de miles de programadores que diseñan aplicaciones para el uso público; el movimiento del open acces, conformado por decenas de miles de científicos que ponen sus productos de investigación al alcance de cualquiera; el movimiento del open learning, que se plantea la construcción de recursos educativos en línea para el intercambio público… y muchos otras iniciativas que poco a poco iremos conociendo en Paradigmas Complexus.


El caso Wikileaks, que exhibe mundialmente las corruptelas de la diplomacia estadounidense y los gobernantes de todo el orbe sometidos a su influencia, ha venido a demostrar el poder de la información en manos de la sociedad. Wikileaks es una de esas iniciativas de la comunidad libre de Internet, no lucrativas, construidas en colectivo y dirigidas a empoderar al ciudadano de a pie. Es sin duda una muestra incuestionable de los beneficios de socializar el manejo de la información y los medios para distribuirla.

Con este "escándalo", hoy por hoy adquiere vigencia la consigna de los magnates del periodismo: “Información es poder”. Gran verdad que la sociedad civil organizada debiera asumir para plantearse una interrogante de suma importancia: ¿Cómo obtenerlos —la información y el poder que ésta da— cuando no se manejan los hilos de la economía, cuando se forma parte de la gran masa despojada, cuando los ciudadanos comunes ni siquiera pueden soñarse dueños o contralores de los medios de producción, cuando son parte de la mayoría en desventaja y ni siquiera poseen los recursos materiales suficientes para desarrollar sus proyectos más mínimos para la sobrevivencia?

La sociedad civil organizada debiera responderse a esta interrogante proponiendo y asumiendo la construcción de un nuevo enfoque de comunicación, la “Comunicación Alternativa”, basado en principios, estrategias, objetivos e instrumentos que lleven a la sociedad civil en su conjunto a un ejercicio pleno del derecho a comunicar y, por consecuencia, de lo que en México llamamos “garantías individuales y sociales”.


Allá por los setenta, los gobiernos de algunos de los países en vías de desarrollo emprendieron una cruzada ante la organización de las Naciones Unidas (ONU) para reformar el orden económico internacional. Buscaban favorecer a sus sociedades en el desigual reparto de la riqueza del orbe y trataron tímidamente de conducir los mecanismos de la economía mundial para que sus beneficios incluyeran al Tercer Mundo.

Conocido entonces como “Nuevo Orden Internacional”, este proyecto abortó antes de nacer porque desde su concepción era una falacia: sus promotores, los poderes nacionales, ya desde entonces auxiliaban de lleno en la gestación del proyecto neoliberal que hoy depreda al planeta, este sí un verdadero nuevo orden al que nadie ha podido escapar.

Henos aquí, décadas después, envueltos por la globalización del mercado, presas de la más feroz etapa del capitalismo posindustrial; henos aquí a los latinoamericanos, pobres entre los pobres, con nuestras sociedades cayendo sin freno en el abismo de la “exclusión”, esa condición socioeconómica y casi existencial de no ser nadie por vivir al margen del consumo y la producción.


El poder de las redes sociales en Internet para la educación está fuera de toda duda. Existente ya desde hace algunos años, esta clase de instrumento de comunicación ha tomado su propio papel protagónico gracias a la convergencia de las tecnologías y a la revolución en los modelos pedagógicos.
Ya sea de manera abierta (pública) o cerrada (de pago), las plataformas para construir comunidades de aprendizaje son una de las mejores herramientas para conjuntar “on line” los modelos, las estrategias y los instrumentos para la formación académica.


Muestra de ello son las redes Ning y Gnoss, la primera de pago y la segunda abierta. La primera centrada en los servicios a profesores que requieren de espacios propios y privados para la docencia; la segunda enfocada hacia la construcción de espacios públicos de formación universitaria, pero enfocados hacia la construcción de la llamada Web Semántica. Es decir: una plataforma de uso básico para la acción didáctica y otra que además de esta simple posibilidad ofrece a los usuarios diversas aplicaciones y una arquitectura de la información para la gestión del conocimiento.


Las redes sociales especializadas son sin duda ambientes de enormes potencialidades para la práctica de la Gestión del Conocimiento. No sólo por las posibilidades instrumentales de los sistemas que las sostienen, sino más aún por los enfoques de comunicación organizacional y educativa con que las planifican quienes las conciben, desarrollan y mantienen, cuando lo hacen con acierto.

Es el caso, por ejemplo, de la Red de Docentes de América Latina y el Caribe (REDOLAC), un importante espacio de intercambio para la profesionalización de la educación, comandada por el profesor Henry Chero Valdivieso, de la Universidad Católica Los Ángeles Chimbote (ULADECH), de Perú. Un espacio, valga subrayarlo, con miles de usuarios de varios continentes entusiasmados por compartir lo propio de cada una de sus especialidades y lo colectivo de la razón que los congrega en comunidad: aprender compartiendo.

bfskinner

Hay dos grandes obras de Skinner que inciden de manera importante en la teoría de la educación: La Tecnología Educativa y Walden 2. Respecto a la primera, ni qué agregar, de sobra conocida por los pedagogos y especialistas en teoría educativa. Pero sí en cuanto a la segunda, más cercana al público universal. Walden 2 es una obra que nos ilustra enormemente sobre la influencia de Skinner en la sociedad contemporánea. Es erróneo pensar que los planteamientos del autor, enmarcados en el concepto de “conductismo”, fueron trascendidos y desechados de la práctica educativa.

Y es que si por educación entendemos no sólo la referida a la formación académica sino todo lo que desde nuestro entorno incide en nosotros desde la niñez, tendremos que reconocer que vivimos en una sociedad completamente skinneriana.


De entre todas las conmemoraciones de los dos grandes centenarios de México, la Independencia y la Revolución, la que lleva a cabo el Colegio de México es de las más destacadas: sin boatos, sin exhibicionismos, sin dilapidación, sin discursos tendenciosos, sin manipulaciones políticas… Simplemente socializando el conocimiento, en el mejor cumplimiento de su misión académica.

De los encuentros de nuestra querida doctora Guillermina Baena nos llega la recomendación de lectura de una colección de libros digitales que hará la delicia de todos los que nos dedicamos a la investigación y la docencia. 16 tomos producto del trabajo de los investigadores del Colegio, a la plena disposición de todos los usuarios de la Internet inteligente, para la libre descarga y la inclusión festiva en las bibliotecas personales e institucionales.

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