Con el surgimiento de Anonymus, red de hackers "revolucionarios" en pro de la transparencia de los estados que componen al mundo, saltó a la palestra uno de los fenómenos más anunciados de la Sociedad Red: la Revolución convertida en movimiento virtual, en acción desde los bits, con la posesión del código como mejor arma para contratacar los embates del poder, llámese como se llame... gobierno, empresa, clase, élite... Su presencia comenzó, sin ser explícita, desde la organización de los foros sociales, y tomó un rostro más definido con la defensa del fundador de Wikileaks.

Nada nuevo, ciertamente, pues lo que antaño conocimos como "movimientos" de activismo revolucionario muy pronto se trasladaron a la Red de Redes una vez que la Web tomó la posición de espacio público. Pero ahora aquellos que fueron los primeros en tomarlo, los hackers, son quienes lo abren de manera definitiva al ejercicio del ciudadano común. Las herramientas: la Web misma, el software libre, las licencias libres y "el código" convertido en un bien público; una por una contribuciones de jóvenes y viejos científicos de la información que creen en un mundo pleno de igualdad, libertad y fraternidad: los mismos hackers. Y todo ello es lo que hace posible el uso de la Internet como terreno de la acción social, muy a pesar de las desfasadas legislaciones de los estados nacionales y del gran Estado transnacional llamado "mercado".


Extenso reportaje sobre el "smartphone" como herramienta ubicua y universal que abre las puertas a la digitalización completa de la vida cotidiana. Los datos que nos aporta este trabajo son de enorme utilidad para comprender la necesidad de formarnos en la mayor medida de lo posible tanto en el uso instrumental de las nuevas tecnologías de la información, como también en las metodologías y nuevas teorías que dan sustento a la sociedad de la información y las nuevas formas de intercambio de conocimiento.

Cita el autor del texto a expertos que consideran al smartphone como la puerta de ingreso a una nueva civilización, donde la vida cotidiana en su totalidad estará regida por los artilugios digitales… Y esto ya ocurre sin duda. El problema que se nos plantea es cómo asumimos esta revolución tecnológica. ¿Debemos transitar hacia el futuro que ya está aquí como meros consumidores-observadores o como propugnadores de un uso social de los instrumentos y tecnologías? Pero verdaderamente social, al alcance de todos, como un derecho universal asegurado por el Estado y la sociedad.


Las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) nos invaden, se adueñan del mundo y lo rigen transformando presente y futuro muy a nuestro pesar o para nuestra complacencia. En ese contexto de avasallamiento tecnológico, a nosotros, los usuarios profesionales, nos corresponde desempeñar un papel, nos guste o no. Podemos ser desde pasivos espectadores hasta activos promotores, pasando por un amplio espectro dentro del cual caben usuarios y no usuarios de los instrumentos y artilugios de la sociedad Red. ¿Dónde te ubicas tú?

Quienes nos desempeñamos profesionalmente en el medio de la comunicación o en el ámbito de la educación no podemos asumir el primer papel, el de meros espectadores; y hasta podría ser que tampoco nos corresponda asumir el rol de promotores de la tecnología. Pero de lo que no cabe duda es que no podemos quedar al margen y estamos obligados a conocer y usar a fondo las NTIC pues ya no sólo están presentes en los procesos educativos y comunicacionales, sino que incluso transforman de lleno los dos ámbitos y condicionan irremediablemente su futuro.

Pero, ¿cuál es el nivel de uso que debemos darles quienes comunicamos o participamos del proceso educativo como mentores o investigadores? A no dudarlo: debemos dominar al instrumento tecnológico, las metodologías que lo incluyen y los paradigmas desde los cuales ha sido concebido y transformado.


El gobierno de Irán anunció a principios de este año 2011 que migrará todos sus sistemas a software de código abierto, es decir software libre. La razón: los ataques informáticos recibidos en su central nuclear a través de la Red de Redes.

Sabia decisión, sobre todo cuando es de sobra sabido que los sistemas operativos comerciales adolecen de "agujeros" de seguridad por los que las agencias gubernamentales de Estados Unidos pueden penetrar a la hora que se les antoje, principalmente en Windows y los programas que distribuye la empresa que lo posee. Si el lector lo duda lo invitamos a leer El Código, de Lawrence Lessig, distribuido en este mismo blog, y a compenetrarse un poco de los argumentos que Richard Stallman, presidente de la Free Software Fudation, esgrime en todas sus presentaciones a lo largo del mundo..

La toma de partido del gobierno iraní por el software libre coincide con la de numerosas administraciones públicas a lo largo y ancho del orbe que han migrado a sistemas configurados con este tipo de aplicaciones. Muchas de ellas —como anuncia Irán que lo hará— han desarrollado sus propios sistemas operativos a partir del código núcleo de Linux. Valgan como ejemplo las administraciones autonómicas de España, algunas de las cuales apoyan al sistema educativo y al sector empresarial con desarrollos a la medida de sus actividades, pero siempre dentro del software libre.

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