La llamada “Gestión del Conocimiento” es una de las más importantes actividades de las nuevas redes sociales basadas en la verdadera socialización para el desarrollo humano. Su principal sitio de encuentro son los canales de militancia social y actividad académica que posibilita la International Network, mejor conocida como Internet. De manera consciente o no, todas estas redes echan mano de ese paradigma organizacional que, proveniente de la administración, sustenta las mejores prácticas en los ámbitos de la actividad científica y académica.


Las redes sociales de solidaridad son uno de los principales y más fabulosos fenómenos sociológicos en la Internet. Sus pautas de acción, sus objetivos, su organización y su movilidad sin topes o fronteras reflejan claramente las mejores prácticas a las que la gente asociada en redes solidarias ya recurría aun antes de existir la Internet. Las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) han tenido un papel fundamental en el potenciamiento de dichas prácticas, en la proliferación y la transnacionalización de esas redes, así como en la divulgación masiva de sus frutos.


Como ha ocurrido con la escuela (la principal institución encargada de impartir formalmente los saberes acumulados en la historia humana) en la sociedad de la información la biblioteca también sufre importantes transformaciones. Las iniciativas de distribución social de contenidos y construcción colectiva de conocimiento en Internet nos lo confirman.

Gracias al libro electrónico, al amparo del desarrollo tecnológico y de la omnipresencia de los instrumentos informáticos como principales herramientas de comunicación, bibliotecas y archivos en su forma tradicional —como centro de resguardo documental o de encuentro sapiencial— se convierten poco a poco en los engranajes de un sistema de redes distribuidas de información digitalizada con acceso universal. Y lo más importante: sus estrategias y métodos de adquisición, clasificación, mantenimiento y distribución se ven cada vez más influidas por las prácticas de los usuarios alfabetizados informacionalmente.


En la actual Sociedad Red destaca la expansión de la Comunidad Libre de Internet, todo un movimiento de carácter mundial surgido inicialmente de la socialización del conocimiento científico y la tendencia a la gratuidad en la Red de Redes. En él se han involucrado desde expertos programadores y simples usuarios de la Internet, hasta grandes corporativos de software e importantes instituciones académicas. En el centro de este movimiento descuellan los llamados “software libre” y “software de código abierto”, free software y open source por su nombre en inglés.


Estos últimos constituyen una modalidad de software de carácter libre (en el primer caso) y de distribución libre (en ambos casos) que circula por la Red de Redes a disposición de cualquiera que tenga la capacidad para descargarlo a su computadora, instalarlo y utilizarlo. Libre y abierto porque puede penetrarse en su arquitectura de lenguaje (en el código) para hacerle los cambios que el usuario requiera y aprovecharlo al cien por ciento según las propias necesidades; de distribución libre porque para adquirirlo y poseerlo el usuario no debe pagar ningún céntimo por licenciamientos, excepto lo que le cueste la forma de hacérselo llegar o de aprender a manejarlo.
A diferencia del software comercial o "propietario" , el software libre utiliza en su distribución una licencia pública. En otras palabras: es un software que puede utilizarse, copiarse, transformarse, distribuirse, intercambiarse e instalarse infinidad de veces en todos los equipos que se quiera, a condición solamente de que su código no se venda y de que cualquier mejora o detección de errores sean regresados a la comunidad que lo genera, la “Comunidad Libre de Internet”.

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Producto de la incansable actividad académica de la doctora Guillermina Baena Paz, ponemos en tus manos su segundo libro generado en el marco del “Programa de Apoyo a Proyectos Institucionales para el Mejoramiento de la Enseñanza” (PAPIME), de la Dirección General de Asuntos de Personal Académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Con el eje temático de la seguridad humana, la catedrática e investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) hace gala de su poder de convocatoria y reúne en un solo tomo la colaboración de numerosos profesionales y académicos provenientes de distintos rumbos del orbe. Como ella misma lo explica:

Este no es un libro técnico, es un libro para todos y cada uno de nosotros, cuya lectura algo nos dejará para nuestra vida. En sus páginas se conjuga el pensamiento iberoamericano en una búsqueda de respuestas ante las amenazas críticas dominantes. Por ello va revelando sueños, esperanzas, posturas críticas, proyectos políticos como maneras de enfrentar el futuro que ahora tenemos que empezar a construir. Cada ensayo expone la posición personal y profesional de autores preocupados por la seguridad humana y ante la falta de efectividad de la seguridad que está en manos del Estado, muchas veces rebasado por las acciones del crimen internacional y del narcotráfico.

Generosa como es la doctora Baena, al lado de las aportaciones de importantes personalidades de la Prospectiva y las Ciencias Sociales incluye en la obra las colaboraciones de algunos de sus más jóvenes discípulos, con el afán de mostrar a sus lectores los valiosos esfuerzos que estos noveles profesionales —junto con otros de reconocida autoridad académica— despliegan en el “Seminario Permanente de Estudios Prospectivos”, que la misma doctora Baena conduce en el Centro de Estudios Políticos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM.


La obra que la doctora Baena nos obsequia es, en suma, una antología monotemática que promueve la reflexión y el análisis desde distintas perspectivas científicas y desde los diversos ámbitos de acción de los profesionales que en ella escriben. La universidad, la empresa, la milicia, la sociedad civil y el gobierno son los sectores sociales desde los cuales los autores extraen sus experiencias, análisis y estudios para compartirlos con el lector.

A Seguridad Humana e infraestructura emocional lo distinguen tres peculiaridades:

La primera. Da continuidad —sin ser una conclusión— a un extenso proyecto académico que la doctora Baena ha configurado a lo largo de su carrera como investigadora y catedrática. La elección misma de su temática nos recuerda dos de las mayores preocupaciones de esta reconocida contribuyente de las ciencias sociales: el bienestar del individuo y su desarrollo integral. Los temas ya tratados en otras de sus obras (como la inteligencia emocional, la educación en valores, la comunicación alternativa, la previsión del futuro y el desarrollo integral del individuo) confluyen aquí en las plumas de un grupo de profesionales que comparten su visión sin dejar de expresar sus muy particulares puntos de vista y sus posiciones teóricas.
La segunda. Es una obra con muy diversos niveles de investigación, ciertamente, pero no por ello menos valiosa como contribución para el conocimiento de su temática: la seguridad humana. Y es que, como ya lo mencionamos, poco más de veinte autores se han sumado a la iniciativa de la doctora Baena para entregar a sus lectores una obra rica y plural, generada desde las más jóvenes miradas que comparten el cubículo de investigación con su mentora, hasta las más rigurosas observaciones de investigadores experimentados.

La tercera. Reivindica a una noble y meritoria práctica que todo intelectual y todo científico debería hacer suya, la socialización del conocimiento: Seguridad Humana e infraestructura emocional se distribuye libremente por decisión de todos sus autores.

Es justo comentarle al lector que —en el marco del mismo programa institucional que posibilita la publicación— un año antes de la edición de la presente obra la doctora Baena nos obsequió con su primer libro producido bajo la modalidad de la licencia Creative Commons: Prospectiva Política, Guía para su Comprensión y Práctica (PAPIME DGPA-UNAM, Metadata 2005), del cual Metadata ha distribuido gratuitamente innumerables ejemplares mediante descargas de Internet y distribución en CD. Un libro que sin dejar de respetar los derechos de autor de su creadora, se distribuye, se copia y se usa como texto al cobijo de la comunidad libre de Internet, con la anuencia expresa de la autora.

Te invitamos, pues, a leer esta obra desde estos tres puntos de partida. Y luego de leerla (en papel o en pantalla), te invitamos a copiarla, a anotarla, a comentarla, a discutirla con sus autores, a distribuirla, a regalarla, a enviarla por correo electrónico, a imprimirla si no lo has hecho y encuadernarla (su formato permite la impresión en impresora de escritorio o en imprenta), a citarla… en fin a hacerla tuya y de los demás. El libre acceso al conocimiento, creemos, es un requisito indispensable para la seguridad humana.

¡Abramos más puertas a nuestra libertad!


Descarga el libro desde nuestra biblioteca digital.

La presente obra es una coedición de la UNAM, el Proyecto Millennium de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y Metadata. Se publica bajo una licencia Creative Commons, de libre distribución.

 
 


En el ámbito de lo institucional, la publicación electrónica como una de las grandes aportaciones de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) se ha convertido en una importante opción que posibilita vías alternativas a la producción editorial (tradicionalmente onerosa), necesaria para dar salida a los productos de la investigación. Ensayos, productos de investigación, instructivos, manuales y cursos completos de importantes organizaciones públicas y privadas se distribuyen ahora en alguno de los formatos del e-Book, accesibles a cualquiera desde la Red de Redes, ya sea mediante pago o para descarga gratuita incluso bajo licenciamientos públicos.
A partir de estas posibilidades, numerosas redes académicas y comunitarias han comenzado a incursionar en la creación de importantes bibliotecas digitales para la sistematización del conocimiento de sus grupos y organizaciones. En muchos casos se forman reservorios de uso para grupos cerrados de investigación o de vinculación profesional; en otros, se generan iniciativas de creación colectiva y abierta, donde incluso el código de programación de las plataformas que los soportan quedan a la disposición pública; en algunos más se desarrollan importantes proyectos de largo plazo para formar plataformas de acceso universal, sí, pero cuyos códigos de configuración quedan totalmente restringidos y bajo la propiedad absoluta de sus creadores.


Nos dicen los medios que un billón de personas en el mundo se encuentra al borde de la inanición a causa del hambre, y que cada seis segundos un niño muere por desnutrición. Visto con simpleza sólo es información noticiosa. Sin embargo hay una realidad innegable: se trata de mil millones de personas al borde de una muerte evitable que agonizan en el mismo mundo donde nosotros habitamos. ¿Cuánta culpa llevamos en ello quienes bien nos alimentamos? ¿Qué hacemos y dejamos de hacer al respecto?

La Organización de las Naciones Unidas, a través de la FAO, ha planteado la necesidad de establecer nuevas políticas de alimentos basadas en el derecho a la subsistencia para todos. El problema es grave y de solución urgente, sin olvidar que las crisis alimentarias permanentes son provocadas por la volatilidad de los precios de los alimentos, la influencia de la crisis económica mundial, la crisis energética y el cambio climático. La desigualdad económica, en suma. Urge pues un cambio en el enfoque de la producción de alimentos para orientarla a los pobres y su derecho a la alimentación y a la vida.

Lo sabemos, lo vemos, ¿cómo lo combatimos? La actitud prevaleciente de la sociedad es de insensibilidad ante el azote del hambre, mientras el problema no nos ataca en la inmediatez de nuestra cómoda vida. Pero el círculo se cierra poco a poco y tarde o temprano todos seremos arrastrados, vivimos en un sistema y el destino nos alcanzará.


¿Quién diría que un burro puede servir como biblioteca y que la Internet sería su más potente canal de difusión? La lección es incuestionable: las nuevas tecnologías no necesariamente tienen que ser instrumentos de producción en los procesos del conocimiento; su gran virtud es, precisamente, su capacidad multifacética. Pueden ser canales, herramientas, métodos y, como lo dijera el gran Marshal McLuhan, mensajes en sí mismas por su condición de medios.

Para todo sirven y en todo se acomodan las nuevas tecnologías a la hora de proyectar en educación y en comunicación. Así lo demuestran los resultados de la difusión del Biblioburro, del profesor Luis Soriano Bohórquez y sus burros Alfa y Beto. Lo que hubiera sido una experiencia educativa perdida en las selvas colombianas es hoy una lección de Educación Popular que recorre inspiradoramente la Red de Redes y que incluso será llevada a un documental franco-belga-colombiano, que seguramente estaremos viendo, también, en Internet.


Acerca de una red kropotkiniana en la posmodernidad globalizadora:
Hablando de redes sociales solidarias, he aquí un magnífico ejemplo del complejo organizacional que puede desarrollarse desde los ámbitos comunitarios de la Internet libre. En las noticias sobre las recientes protestas en varios países de Medio Oriente en pro de la democracia ha resaltado el reporte sobre el uso de Facebook y Twitter como principales instrumentos de comunicación en las movilizaciones populares. A tal grado se ha medido su importancia que hasta los mismos tiranos se han dado a la tarea de imponer "apagones tecnológicos" (desconexión a Internet) en los territorios bajo su bota.

Lo más justo es señalar que no sólo las dos redes de moda son los únicos instrumentos a la disposición de esas movilizaciones, y ni siquiera los más importantes aunque sí los más utilizados. Detrás de la posibilidad de su uso está el trabajo de miles de activistas voluntarios y sus organizaciones, que han logrado configurar un conjunto de redes emergentes para enfrentar los "apagones informativos" de los dictadores.

Avaaz es una de esas organizaciones. La estrategia que lleva a cabo es una de las mejores muestras de lo que puede ser el "apoyo mutuo" (muy a la manera que lo proponía Kropotkin) mediante las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC). El software libre, hay que subrayarlo, desempeña un papel importante entre los instrumentos de los cuales echan mano en la construcción de esta base tecnológica de autodefensa popular.


Porque la copia libre es el origen de la creación social, copiad, copiad, copiad… ¡Que tiemblen los defensores del monopolio de la distribución, uno y mil autores se dejan ir de lleno hacia el territorio libertario de la cultura compartida y el procomún!... Copiad, copiad, copiad… que el conocimiento es el origen de la libertad.

He aquí un documental para todos quienes pugnamos por el conocimiento de enfoque socializador: “¡Copiad, malditos!” expone los pros y contras, posiciones a favor y en contra de la cultura de la copia libre y la libre distribución del conocimiento con autorización de los creadores. Un fenómeno que a partir de la explosión de la Web se ha convertido en uno de los más polémicos temas. ¿Copiar o no copiar?... He ahí el dilema.

Desde leyes y reglamentos persecutorios del usuario que descarga, hasta completos programas estatales para la regulación de la Internet, de todo se usa para tratar de impedir una cultura que acompaña a las sociedades desde el origen de la historia: la cultura de la libre transmisión de los saberes y los frutos de la inteligencia y la imaginación.

En “¡Copiad, malditos!” se exponen los nuevos retos éticos y morales sobre la propiedad intelectual que plantea la revolución digital. Y a tono con el tema, el documental se distribuye bajo una de las formas de licenciamiento más populares en el momento actual, Creative Commons, licencia inspirada en los esquemas de socialización del software libre pero enfocada por completo hacia la distribución compartida de productos culturales. El documental mismo es una amplia exposición sobre los pasos a seguir para utilizar esta forma de concesión de derechos.

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